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Usar bien el alguicida líquido empieza antes de abrir el envase: hay que saber cuánta agua tiene el vaso y qué indica la etiqueta. Esta guía te lleva por cada paso, desde el cálculo de la dosis hasta el vertido, la circulación, la vuelta al baño y lo que conviene hacer si el agua sigue verde o turbia.
¿Cuánto alguicida líquido necesita mi piscina?
La cantidad depende de dos datos: el volumen real del vaso y la pauta que fija el fabricante en la etiqueta. Con ambos, la dosificación se reduce a una operación sencilla, siempre que respetes la unidad de referencia del producto y el uso al que destinas el alguicida.

Calcular el volumen real de agua
El cálculo parte de las dimensiones del agua, no de las medidas exteriores del vaso. Todas las medidas van en metros y el resultado sale en m³, según la forma de la piscina:
- Piscina rectangular: largo × ancho × profundidad media.
- Piscina circular: π × radio² × profundidad.
- Vaso irregular: la capacidad que indica el fabricante o una estimación geométrica adecuada.
- Conversión a litros: cada m³ equivale a 1.000 litros.
Una vez obtenida la cifra, ajústala si has perdido o renovado agua hace poco. Un nivel más bajo de lo habitual cambia el volumen y, con él, la cantidad de producto.
Convertir la indicación de la etiqueta en una dosis
No existe una cantidad universal de alguicida por cada litro de agua: la dosis correcta depende de la formulación, de su concentración y de si buscas prevenir o tratar algas visibles. Por eso la etiqueta es el punto de partida, y conviene copiar exactamente su unidad y su volumen de referencia.
A partir de ahí, la cuenta varía según cómo esté expresada. Con d ml/m³, multiplica d por los m³ del vaso; con q litros por cada b m³, la cantidad es (volumen ÷ b) × q. Si la pauta es D ml por V litros de agua, para P litros salen P × D ÷ V ml: 100 ml por 10.000 litros darían 300 ml para 30.000 litros, como ejemplo matemático y no como dosis recomendada.
Distinguir mantenimiento y tratamiento de choque
Prevenir y corregir son usos distintos, con cantidades distintas. Una referencia para ciertos productos de cobre o amonio cuaternario fija 250 ml por 50.000 litros en mantenimiento semanal. Ante indicios visibles de algas, esa misma referencia sube a 1 litro por 50.000 litros.
Otras formulaciones marcan sus propias pautas, como recoge la tabla. En la práctica, ninguna de esas cifras sirve para otro producto, y la dosis preventiva nunca se extrapola a un tratamiento de choque.
| Formulación de referencia | Uso | Dosis indicada |
| Producto con tabla propia | Mantenimiento, una vez por semana | 0,75 litros por 50 m³ |
| Producto con tabla propia | Algas visibles o agua que necesita corrección | 1,5 litros por 50 m³ |
| Cobre o amonio cuaternario | Mantenimiento semanal | 250 ml por 50.000 litros |
| Cobre o amonio cuaternario | Indicios visibles de algas | 1 litro por 50.000 litros |
| Formulación no espumante | Mantenimiento semanal, piscina cubierta | 30 ml/10 m³ |
| Formulación no espumante | Mantenimiento semanal, piscina exterior | 50 ml/10 m³ |
¿Cómo se aplica el alguicida líquido?
Con la dosis calculada, la aplicación sigue un orden: preparar el agua y el equipo, verter el producto según indica su etiqueta y mantener la circulación prevista. Saltarse la preparación resta eficacia al tratamiento, aunque la cantidad sea la correcta.

Preparar el agua y el equipo
Antes de aplicar el alguicida, observa las paredes, el fondo y las zonas de poca circulación, y mide el pH y el desinfectante residual. Varias guías sitúan el pH entre 7,2 y 7,6, y una recomienda una alcalinidad total de 80-120 ppm para estabilizarlo. El cepillado desprende después las algas adheridas: cerdas blandas de nailon para liner o fibra, más rígidas para hormigón, cerámica o gresite. Por último, retira residuos y revisa cestos del skimmer, prefiltro, filtro, caudal y válvulas, además de la etiqueta y la ficha de seguridad.
Verter la dosis según el producto
El método de vertido lo marca cada formulación. BetterPool indica que su Súper Algicida No Espumante. Abrillantador se añade directamente al vaso: es soluble en agua, no produce espuma, tiene acción microfloculante y es compatible con liner, fibra y poliéster. Otras formulaciones, en cambio, piden diluir antes la dosis en agua de la propia piscina para repartirla y reducir el riesgo de manchas localizadas.
En ambos casos, mide la dosis con un recipiente graduado reservado para químicos y viértela sin salpicaduras. El alguicida y el cloro nunca se mezclan en un mismo recipiente, y el orden con los reguladores de pH sigue lo que indique cada etiqueta. En las piscinas sujetas al Real Decreto 742/2013, su artículo 6 establece como regla general no hacer tratamientos químicos directamente en el vaso, salvo excepciones justificadas con cierre, sin bañistas y con plazo de seguridad; una piscina familiar no tiene las mismas obligaciones que una de uso público.
Mantener la circulación indicada
Cuando la etiqueta pide la depuradora en marcha, la circulación reparte el producto por todo el vaso. Esa recirculación es distinta de las posiciones de lavado, enjuague o vaciado del filtro, y no conviene tocar las válvulas con la bomba funcionando si el equipo lo prohíbe.
En cuanto a la duración, no hay un tiempo universal: una formulación prescribe 2 horas de filtración tras el tratamiento inicial. Una guía de otro producto indica entre 6 y 8 horas. Después, vigila la presión del filtro, porque los restos de algas lo cargan.
¿Cuándo actúa y cuándo se puede volver a bañar?
Una vez completada la circulación, quedan dos cuestiones distintas: si el producto ya ha hecho efecto y si el agua está en condiciones para el baño. Ninguna de las dos se resuelve con un plazo fijo.
Reconocer el efecto del tratamiento
El tiempo de respuesta depende del producto, el tipo de alga, el pH, la desinfección y el estado inicial del agua de la piscina. Una fuente sitúa los primeros resultados visibles entre 24 y 48 horas, y otra describe la eliminación de una infestación en 24-48 horas con un alguicida de choque. Durante ese periodo, conviene distinguir tres plazos:
- Tiempo de contacto: el que necesita el producto para actuar sobre las algas.
- Horas de depuradora: las que reparten el producto por el vaso.
- Plazo de seguridad: el que debe pasar antes de bañarse, fijado por la etiqueta.
Completar la circulación, por tanto, no acredita que el baño sea seguro. Tampoco esperes un agua transparente de inmediato: las algas muertas pueden quedar suspendidas, depositarse en el fondo o seguir adheridas.
Comprobar las condiciones antes del baño
La vuelta al baño depende de la etiqueta y del estado del agua, no de una espera universal de 2, 4, 8 o 24 horas. Si tratas una proliferación importante, la piscina queda fuera de uso hasta cumplir las condiciones de reapertura. Una guía recomienda comprobar en piscinas públicas españolas un pH de 7,2-8,0 y un cloro libre residual de 0,5-2,0 mg/L.
Ese intervalo de pH coincide con el que fija el anexo I del Real Decreto 742/2013 para las piscinas de su ámbito, aunque un requisito más específico de la etiqueta prevalece. Mide siempre, incluso con el agua clara: la transparencia no demuestra una desinfección adecuada, y el alguicida no sustituye ni al desinfectante ni a la filtración.
¿Qué hacer si el agua sigue verde o turbia?
Un agua que sigue verde o se vuelve turbia tras el tratamiento no siempre pide más producto. Primero hay que averiguar la causa; después, retirar los restos y corregir lo que favorece la aparición de algas.
Identificar por qué persiste el color verde
Una coloración verde no prueba por sí sola que haya algas, porque los metales u otras alteraciones del agua también pueden provocarla. Antes de repetir el tratamiento, revisa estos puntos:
- Química del agua: pH y desinfectante residual.
- Tratamiento aplicado: dosis vertida y producto elegido.
- Equipo: circulación y estado del filtro.
- Vaso: algas que siguen adheridas tras el cepillado.
El tipo de alga también cuenta. Las algas verdes pueden flotar o adherirse a las superficies, las algas negras pueden incrustarse en las juntas y las amarillas o «mostaza» suelen aparecer en zonas de sombra; cada una puede requerir un producto y un cepillado específicos.
Retirar los restos que enturbian el agua
Tras un tratamiento de choque, las algas verdes pueden volverse blancas o desprenderse y dejar el agua turbia. Un floculante líquido para piscinas puede agrupar esas partículas en suspensión para facilitar su retirada, aunque no sustituye al alguicida.
Saber cómo usar el floculante en la piscina exige comprobar antes su compatibilidad con el filtro, la aspiración y los productos ya añadidos. Según la formulación, necesita sedimentación con la circulación parada o filtración continua. Las tabletas floculantes de BetterPool, por su parte, actúan a la entrada del filtro para retener las partículas en suspensión.
Una vez sedimentados, los residuos se aspiran siguiendo las instrucciones de la instalación. Después, revisa el filtro y el prefiltro y vuelve a medir el pH y el desinfectante residual.
Evitar que las algas reaparezcan
Si las algas vuelven pronto, la diferencia está en revisar la desinfección, las zonas de escasa circulación, la suciedad persistente y el filtro antes de subir la dosis. Aumentar la cantidad sin esa revisión solo trata el síntoma.
Para prevenir algas, varias guías describen una aplicación semanal durante la temporada, aunque la frecuencia depende de la etiqueta y del agua. El calor, el sol y el uso frecuente justifican vigilar el agua y la filtración más a menudo.
Esa vigilancia no significa añadir más producto: una sobredosis puede causar espuma, depósitos o manchas sin garantizar más eficacia. Si ocurre, impide el baño y conserva el envase para identificar lo añadido, sin intentar neutralizarlo con otros químicos sin indicación técnica.
Preguntas frecuentes
¿Hay que tener la depuradora en marcha al echar el alguicida?
No existe una exigencia universal: las condiciones de uso las fijan la etiqueta y la autorización de cada producto. El tiempo teórico de recirculación se calcula como t = V ÷ Q, con V en m³ y Q el caudal efectivo en m³/h, pero esa cifra nominal no garantiza una mezcla uniforme ni fija por sí sola el tiempo de aplicación.
¿Se puede usar alguicida líquido en una piscina de sal?
Sí, siempre que el producto sea compatible con la electrólisis salina, la célula y los materiales de la instalación. El clorador salino genera cloro a partir de la sal disuelta, y el alguicida sigue siendo un tratamiento distinto de esa desinfección.
¿Qué diferencia hay entre un alguicida de cobre y uno de amonio cuaternario?
El amonio cuaternario actúa sobre las membranas celulares de las algas y algunas versiones generan espuma, sobre todo si llevan tensioactivos; una formulación no espumante puede ser pertinente con contracorriente o agua muy agitada. El cobre, en cambio, puede acumularse y manchar ciertas superficies, y un pH inadecuado puede favorecer los depósitos.