Algas en piscina y pH: cómo eliminarlas y prevenirlas

Algas en piscina y pH: cómo eliminarlas y prevenirlas

Ángel Rivas |

Índice

El pH influye en las algas de la piscina de forma indirecta pero decisiva: no las crea, aunque sí determina cuánto rinde el cloro frente a ellas. Aquí aprendes a reconocer el problema, medir y corregir el pH y el cloro, limpiar el agua paso a paso y evitar que las algas vuelvan.

¿Por qué se pone verde la piscina?

El agua verde casi nunca tiene una sola causa. Lo habitual es que coincidan poco desinfectante, un pH desajustado y una depuración floja, de modo que las algas encuentran margen para multiplicarse. Antes de añadir producto, conviene confirmar que el color se debe realmente a algas.

Botella de producto químico para piscina junto a un kit de pruebas de agua sobre el borde de una piscina con agua verde.

Reconocer las algas y descartar otras causas

Las algas en piscina pueden ir acompañadas de turbidez y de superficies resbaladizas al tacto. Además, forman colonias en fondo, paredes y escalones. Las verdes flotan en suspensión o se pegan a las paredes, las amarillas se deshacen en un polvo fino marrón al cepillarlas y las negras se agarran con especial fuerza.

Sin embargo, el color verde por sí solo no demuestra que haya algas. El cobre, el hierro o el manganeso también tiñen el agua, sobre todo cuando el cambio aparece justo después de clorar. En ese caso, comprueba la presencia de metales antes de echar más cloro.

Entender cómo influye el pH en el cloro

Un pH alto no genera algas, pero resta eficacia al cloro y, sumado a otros factores, abre la puerta a la proliferación de algas. La explicación está en la forma que adopta el cloro libre, es decir, el cloro disponible para desinfectar: se reparte entre ácido hipocloroso (HOCl) e ion hipoclorito (OCl⁻).

De esas dos formas, el HOCl es el cloro activo de verdad, y su proporción baja cuando sube el pH. Una referencia técnica la sitúa en torno al 65 % a pH 7,2. A pH 7,8, en cambio, cae hasta cerca del 28 %.

A partir de ahí se entiende el umbral de pH 7,5, que el MAHC/CDC señala como punto medio de disociación del cloro libre. Los CDC advierten además de que la capacidad desinfectante sigue bajando a medida que sube el pH, sobre todo por encima de 8,0. Aun así, el cloro no deja de actuar por completo.

Identificar los factores que favorecen las algas

Más allá del pH, la falta de desinfectante residual y una circulación o filtración insuficientes permiten que las algas avancen. Esto puede pasar aunque una medición puntual detecte cloro libre: las zonas con poco movimiento de agua quedan peor tratadas.

A esa debilidad se suma la materia orgánica. Hojas, insectos y tierra consumen cloro y, además, pueden aportar nutrientes que alimentan a las algas.

El entorno completa el cuadro. El calor, la radiación solar y los restos que arrastran lluvias y tormentas elevan el riesgo, mientras que las esporas llegan por el aire, con el agua de llenado o a través de objetos y bañistas.

¿Qué pH y cloro medir antes del tratamiento?

Echar productos químicos sin analizar el agua puede restar eficacia al tratamiento. Medir pH, cloro libre y alcalinidad te dice qué falla y en qué orden corregirlo, de modo que el choque posterior trabaje en las mejores condiciones.

Elegir el pH y corregirlo

Para tratar algas se suele trabajar con un pH entre 7,2 y 7,6, aunque algunas instrucciones piden 7,0–7,4; manda siempre la etiqueta del producto que vayas a usar. Conviene no confundir ese rango operativo con las referencias generales, que tienen otro alcance, como recoge la tabla.

Una vez medido, baja el pH con un reductor o súbelo con un incrementador. La dosis depende del volumen de agua, de la alcalinidad y del producto, así que no puede calcularse solo a partir de la lectura del pH.

Referencia Rango de pH Alcance
Instrucciones habituales de tratamiento 7,2–7,6 (algunas 7,0–7,4) Choque contra algas, según etiqueta
CDC 7,0–7,8 Piscinas domésticas
Real Decreto 742/2013 7,2–8,0 Vasos sujetos a sus parámetros
Real Decreto 742/2013 (cierre) Menos de 6,0 o más de 9,0 Supuesto de cierre del vaso

Comprobar el cloro libre y el estabilizante

El análisis mínimo incluye pH y cloro libre. En una piscina privada, el rojo fenol sirve para el pH y el reactivo DPD1 para el cloro libre; un fotómetro amplía la lectura a cloro total, alcalinidad y ácido cianúrico, según el modelo. Los CDC recomiendan para piscinas residenciales al menos 1 ppm de cloro sin estabilizante y al menos 2 ppm con ácido cianúrico.

Las piscinas comunitarias y de uso público tienen niveles fijados por el Real Decreto 742/2013: cloro libre residual entre 0,5 y 2,0 mg/L de Cl₂ y cloro combinado de hasta 0,6 mg/L. El vaso debe cerrarse si falta cloro libre o supera 5 mg/L. Lo mismo ocurre con un combinado superior a 3 mg/L.

Revisar la estabilidad del agua antes del choque

Para que el pH se mantenga estable, conviene que la alcalinidad total esté entre 80 y 120 ppm. Fuera de ese intervalo, el pH puede oscilar y la desinfección perder eficacia.

Mismo criterio de vigilancia para el ácido cianúrico, que puede subir con el uso continuado de dicloro o tricloro y, en exceso, frenar la acción práctica del cloro. Con derivados del ácido tricloroisocianúrico, el Real Decreto 742/2013 limita su valor a 75 mg/L en los vasos sujetos a ese parámetro. Por encima de 150 mg/L, contempla el cierre.

Corregidos estos valores, deja pasar tiempo antes del choque. Un procedimiento técnico indica esperar al menos 1 hora tras ajustar el pH, salvo que la etiqueta del producto marque otra espera.

Cómo limpiar una piscina verde paso a paso

Con el pH ya corregido, limpiar una piscina verde consiste en una secuencia ordenada: desprender las algas, asegurar la filtración, aplicar el choque y retirar después los restos. Saltarse un paso o invertir el orden resta eficacia a todo el tratamiento.

Equipo de filtración de piscina empotrado en un armario al aire libre junto a la piscina.

Cepillar y preparar la filtración

Eliminar algas verdes en piscinas empieza por un cepillado a fondo, porque el desinfectante solo actúa sobre lo que toca. Pasa el cepillo por el fondo, las paredes, los rincones, las escaleras y la línea de flotación. Después revisa el equipo con estos puntos:

  • Bomba y caudal: confirma que la bomba funciona y que el agua circula con fuerza por las boquillas.
  • Entorno de skimmers y boquillas: cepíllalo también, ya que las algas suelen esconderse ahí.
  • Posición del filtro de arena: déjalo en «filtrar», porque «recircular» mueve el agua sin retener partículas.
  • Presión y estado del filtro: una presión alta indica que el medio filtrante está saturado y necesita limpieza.

Si el filtro está sucio, un manual describe un contralavado de 3–5 minutos, o hasta que el agua salga limpia. A continuación viene un enjuague de unos 30 segundos, siempre según las instrucciones de tu equipo. Antes de abrir el filtro, detén la bomba y alivia la presión.

Aplicar la cloración de choque

Con una piscina con algas, el paso siguiente al ajuste del pH es aplicar la dosis de cloro de choque que indique la etiqueta. Esa dosis depende del producto, de su concentración y del volumen de agua, porque no existe una cifra universal. Hazlo al atardecer o de noche: así el sol consume menos cloro libre.

En cuanto al cloro granulado, algunas etiquetas piden disolverlo antes en un cubo de agua y repartirlo por el perímetro con la bomba en marcha. No mezcles productos concentrados y usa los guantes o gafas que exija cada etiqueta. En piscinas reguladas, si el tratamiento se hace directamente en el vaso, este permanece cerrado y sin bañistas durante el plazo de seguridad.

Añadir algicida y retirar las algas muertas

Solo después del cepillado, la limpieza del filtro y el choque entra el alguicida curativo, que complementa al desinfectante sin sustituirlo. Betterpool fabrica el BetterPool® Súper Algicida No Espumante, soluble y de acción microfloculante y abrillantadora. Se añade directamente al vaso y es compatible con un revestimiento de liner, fibra o poliéster.

Mantén la filtración 24 horas o hasta que el agua quede limpia, como recomienda una instrucción técnica. Algunos procedimientos hablan de recuperar el agua en 48 horas, aunque el plazo real depende de las algas, la suciedad, la química del agua y el filtro. El cloro mata las algas, pero las algas muertas no siempre desaparecen solas: vuelve a cepillar y aspira los depósitos. Antes del baño, comprueba transparencia, pH y desinfectante.

Cómo prevenir la reaparición de algas

Recuperar el agua es solo la mitad del trabajo. La prevención se basa en los mismos pilares que el tratamiento, aplicados con constancia: análisis frecuente, limpieza, filtración suficiente y un diagnóstico serio cuando algo falla.

Persona sosteniendo un medidor de pH junto a una piscina azul.

Controlar el agua y retirar residuos

El mantenimiento empieza por medir pH y cloro libre con regularidad y aumentar los controles cuando la piscina se usa mucho. Como referencia exigente para piscinas domésticas, los CDC recomiendan medirlos al menos dos veces al día. Completa esos análisis con estas rutinas:

  • Retirada de hojas y residuos: reduce la materia orgánica que consume cloro.
  • Limpieza de los skimmers: evita que la suciedad acumulada siga alimentando el agua.
  • Inspección de paredes y fondo: permite detectar colonias incipientes antes de que se extiendan.

Tras una tormenta o un periodo de mucho uso, repite el análisis y corrige el agua. La carga orgánica sube en esos momentos y, con ella, la demanda de desinfectante.

Mantener el cepillado y la filtración

El cepillado periódico de paredes, escalones y rincones retira las algas adheridas antes de que formen colonias extensas. La filtración se ajusta según el tiempo: las horas de filtración dependen de la temperatura, del uso y del equipo. Una guía orientativa propone 4–6 horas al día hasta 20 °C y 6–8 horas entre 20 y 25 °C.

Con más calor, esa misma guía sube a 8–10 horas entre 25 y 28 °C. Por encima de 28 °C, recomienda 10–12 horas. Vigila también la presión y el caudal para detectar un filtro sucio, teniendo en cuenta que los cartuchos se limpian y no se contralavan como los filtros de arena.

Elegir el algicida y diagnosticar recaídas

Un algicida preventivo se dosifica según su propia etiqueta y no reemplaza al cloro ni al ajuste de pH. Por ejemplo, un producto indica 50 ml/10 m³ por semana y otro 100 ml/10 m³, frente a 250 y 500 ml/10 m³ para el uso curativo. Si la aparición de algas se repite, revisa cloro libre, pH, ácido cianúrico, circulación, filtro y materia orgánica, y mide los fosfatos si la química parece correcta. Ante agua turbia sin color verde, revisa primero el filtro y valora después un clarificante o un floculante compatible: algunos no sirven para cartucho.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo hay que echar antialgas en la piscina?

El antialgas sirve como preventivo o como complemento curativo después del cepillado, la limpieza del filtro y el choque, pero no es obligatorio. En España, estos productos son biocidas de tipo de producto 2: elige uno autorizado y respeta su etiqueta, sin mezclarlo con otros productos concentrados.

¿Conviene bajar mucho el pH para que el cloro elimine mejor las algas?

No. Un pH demasiado bajo puede aumentar la corrosión, dañar los equipos y restar confort al baño. El objetivo es mantenerlo dentro del rango que indica el tratamiento, no buscar el valor más bajo posible.

¿Pueden aparecer algas en una piscina con electrólisis salina?

Sí, si la producción de cloro es insuficiente. El equipo automatiza la cloración, pero tienes que seguir comprobando la sal, la limpieza de la célula, el pH y la filtración.